Aparato reproductor masculino

Los órganos genitales del hombre

Aparato reproductor masculino

El aparato reproductor masculino contiene partes externas y partes internas. Consiste en los testículos, el pene y una serie de conductos y glándulas. 

Organos Masculinos

Se dividen en:

Partes del aparato reproductor masculino

En los testículos se lleva a cabo la espermatogénesis y son los encargados de producir testosterona.

Son dos órganos situados en el exterior del abdomen, el izquierdo un poco más bajo que el derecho, debajo del pene y se alojan en unos sacos carnosos llamados escroto o bolsas escrotales. Su forma es ovalada, pesando alrededor de 20 gr cada uno. La función del escroto es mantener la temperatura de los testículos en torno a 35 ºC, alrededor de 2ºC menor que la temperatura corporal, condición fundamental para poderse dar la espermatogénesis. La superficie de los testículos está formada por una cubierta brillante, fibrosa y dura denominada albugínea; esta estructura posee un engrosamiento en la parte posterior del testículo denominado cuerpo de Highmore

Internamente el testículo está dividido en unos 300 lóbulos. En cada lóbulo se pueden encontrar entre 2 y 3 conductos replegados llamados túbulos seminíferos, lugar donde se lleva a cabo la espermatogénesis. Cada testículo contiene más de 100 metros de estos tubos, por lo que alrededor del 90 % de su peso lo constituyen los túbulos seminíferos. Estos tubos contienen las células de Sertoli, las cuales proporcionarán la nutrición necesaria para la formación de los espermatozoides.

Los túbulos seminíferos de cada lóbulo se dirigen y entran en el cuerpo de Highmore. Allí forman un entrelazado de tubos denominado red de Haller, red testicular o Rete Testis. Los túbulos seminíferos también albergan las células de Leydig, que se encuentran entremezcladas con los capilares sanguíneos del testículo y su tejido conectivo. Estas células son las encargadas de producir la testosterona.

Las vías espermáticas tienen la función de ayudar a los espermatozoides a salir en el momento de la eyaculación. Esto lo hacen mediante la contracción de su capa muscular, algunas de las partes contienen células ciliadas, que ayudan al desplazamiento del espermatozoide mediante el movimiento de sus cilios, y a través de la secreción de una mucosa rica en nutrientes que sirve para alimentar y proteger a los espermatozoides, y que formará parte del líquido seminal que saldrá al exterior. 

Epidídimo: Por detrás del testículo, pegado a éste y envuelto con él en la bolsa escrotal encontramos el epidídimo, un conducto muy replegado de unos 5 cm de longitud y que estirado mide unos 6 metros. El epidídimo se divide en tres partes: cabeza, cuerpo y cola.

Los espermatozoides se quedan almacenados en el epidídimo durante 4 semanas para su maduración, en la que adquirirán su estructura y motilidad final.

Conducto deferente: Tras cada epidídimo aparece un conducto deferente, de unos 40 cm de longitud, que subirá de nuevo para introducirse en el abdomen, dar la vuelta a la vejiga hasta tener contacto con la vesícula seminal.

Conducto eyaculador: Tras cada conducto deferente aparece el conducto eyaculador. Mide 2,5 cm y desemboca en la uretra.

Uretra: es un conducto común al aparato urinario y al aparato reproductor, cuya función es conducir la orina y el líquido seminal hasta el exterior. Sale de la vejiga para descender atravesando la próstata; en este paso, desembocarán en ella los dos conductos eyaculadores y las glándulas prostáticas. Continúa descendiendo a lo largo del cuerpo esponjoso del pene hasta llegar al glande; en este tramo desembocarán las glándulas de Littré.

Glándulas de Littré: son unas glándulas que se encuentran en la uretra y que secretan una mucosa en el acto del coito para la lubricación del glande, facilitando su paso a través de la vulva en su penetración hacia la vagina.

Glándula de Cowper o bulbouretrales: Pequeñas glándulas que se encuentran debajo de la próstata y su función es secretar un líquido alcalino que lubrica y neutraliza la acidez de la uretra antes del paso del semen en la eyaculación. Este líquido, llamado líquido de Cowper, que durante el coito se puede depositar en la vagina, puede contener espermatozoides arrastrados. 

Vesículas seminales: son dos bolsas que secretan el líquido seminal en la eyaculación y que, unidas al epidídimo y conducto deferente, se encargarán de transportar, nutrir y proteger a los espermatozoides hasta su salida. Están situadas entre la vejiga y el recto, por encima de la próstata.

Próstata: es una glándula situada debajo de la vejiga que rodea la uretra y los conductos eyaculadores. Por su tamaño, color, forma y consistencia, se parece a una castaña. Interiormente está formada por cuatro lóbulos y es atravesada por la uretra. Su función es secretar el líquido prostático, que se une a las secreciones de las vías seminales, de las vesículas seminales y a los espermatozoides para constituir el líquido seminal o semen. El semen es de aspecto lechoso y su pH es alcalino, para favorecer así la motilidad y supervivencia de los espermatozoides.

Es un órgano cilíndrico, alargado que pende sobre las bolsas escrotales. Puede estar en estado de flacidez o en estado de erección, aumentando así su tamaño y rigidez. Está compuesto por los siguientes tejidos eréctiles: dos cuerpos cavernosos, por encima de la uretra; y un cuerpo esponjoso, que rodea la uretra. Cuando estos cuerpos se llenan de sangre, por la dilatación de las arterias, se produce la erección. El final de cuerpo esponjoso constituye el glande, estructura en la que también se encuentra el meato uretral y una piel llamada prepucio, que en estado de flacidez recubre el glande.

El pene tiene doble función: por un lado, interviene en la micción; por otro lado, es el órgano copulador durante el coito. En este caso, debido a la estimulación sexual, el pene pasará a su estado erecto para permitir su introducción en la vagina y llegado el momento de la eyaculación, depositará el semen en el interior del órgano reproductor femenino.



REFERENCIAS Moore KL et al. Embriología Clínica. Ed. Elsevier. 9ª Edición. 2013 Matorras R et al. Tratado de reproducción humana para enfermería. Ed. Médica Panamericana. 2008

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