¿Para qué practicar yoga si estoy buscando un embarazo?

LARA MARCHESI

LARA MARCHESI

Profesora de Hatha y Vinyasa Yoga,
experta en el acompañamiento de las parejas en búsqueda de un embarazo
lara.marchesi.lm@gmail.com

La palabra yoga se puede traducir del sanscrito como “unión”, entendiendo que esta ciencia universal es un camino de experiencia personal hacia la unión armónica con uno mismo o, de una forma más integral, la unión del individuo con el cosmos.

A lo largo de un proceso tan sumamente íntimo e importante como la búsqueda de embarazo, la práctica de yoga es un elemento más que nos puede ayudar a afrontar de una forma consciente y saludable el camino hacia la creación de una familia. Tal y como demuestran varios estudios clínicos realizados en los últimos vente años a mujeres con dificultad de concepción, practicar yoga (tanto las posturas, asanas, como los ejercicios respiratorios, pranayamas, y la meditación) ayuda a reducir el estrés1 y la ansiedad2, a mejorar notablemente la percepción de una misma3; y lo que es más, a aumentar las tasas de éxito de conseguir un embarazo4,5,6.

Hay que tener paciencia para, ante todo, aprender a escuchar nuestra propia respiración y, en una segunda fase, ampliar nuestra capacidad respiratoria a través de los ejercicios (pranayamas / prana = aliento, energía vital yama = disciplina, modulación). Algunos parece que vayan a ahogarnos cuando se nos propone mantenernos quietos unos segundos con los pulmones vacíos. “¡Tener los pulmones vacíos es incompatible con la vida!”, podrían llegar a pensar algunas personas las primeras veces que los practican.

Como en muchas otras disciplinas, se trata de practicar una y otra vez, y de tener la serenidad suficiente para darse cuenta de los inevitables progresos conseguidos al cabo de unas sesiones. La respiración crea espacios a todos los niveles: físicamente porque aumenta la capacidad pulmonar, purifica la sangre e influye positivamente en el sistema nervioso y digestivo, entre otros muchos beneficios fisiológicos; psíquicamente porque regala unos instantes de sosiego a los ruidos creados por nuestra mente, creando un estado de profunda calma; emocionalmente porque nos ayuda a  darnos cuenta de aquello que está ocurriendo en nuestro corazón; energéticamente porque regala mucha vitalidad (de hecho, ayuda a activar y armonizar los centros vitales de nuestro ser, los chakras). 

Hay que tener valor para cerrar los ojos y estar quieto en una postura 20 o más minutos, observando toda la cantidad de pensamientos (más o menos lógicos, más o menos complejos según el día o la hora a la que se realiza la práctica). Los inicios nunca son fáciles, pero los beneficios se pueden disfrutar en un tiempo relativamente breve: claridad mental, alivio o incluso desaparición completa del estrés, mejora de la calidad del sueño y del estado anímico.

Hay que tener fe mientras realizamos unas posturas (asana) que aportan ciertos beneficios a nuestra espalda, órganos vitales, músculos y articulaciones. Mientras estamos intentando respirar profundamente, manteniendo la concentración en el “aquí y ahora”, sin deshacer el asana, unos pocos segundos después de haber alcanzado un cierto equilibrio físico, internamente ocurre algo que no podemos ni ver ni tocar, pero que inevitablemente está ocurriendo y, de una forma sutil, nos demuestra que el cambio en nuestro “templo sagrado” está ya marcado.

Hay que sentir amor y bondad hacia nosotros mismos para detenernos una hora (a ser posible cada día o, por defecto, un par de veces por semana) y entrar en un espacio interior sin prejuicios ni expectativas. Si lo imaginamos como un templo, aprenderemos a quitarnos los zapatos antes de entrar, haciéndolo de puntillas y, sobre todo, con un corazón humilde y respetuoso.

Cuando estamos caminando por el sendero de la búsqueda de un hijo, podemos tal vez tener la sensación de que todos estos aspectos (paciencia, valor, fe, amor y bondad) se reúnen tanto en la mujer como en la pareja.

El paralelismo no es casual, ya que la práctica del yoga es un camino íntimo y profundo, tal y como lo es el deseo de crear una familia.

¿Para qué crear todos estos espacios en mí si estoy buscando un hijo? Las palabras claves son: darse cuenta, sostener, expandir. Lo que el yoga nos propone es una transformación de nuestro espacio externo e interno con el fin de percibir y mover nuestros límites (reales o no) y llegar a confiar lo suficientemente en nosotros mismos para que, en un momento dado de nuestras vidas, podamos llegar a ser la expresión máxima de la belleza humana.

 

REFERENCIAS

1The Impact of Group Psychological Interventions on Distress in Infertile Woman. A. Domar, 2000. Health Psychology.

2Estados emocionales y afectivos en infertilidad. C. Moreno-Rosset, 2011. Behavioral Psycology / Psicologia Conductual.

3Mindfulness-Based Program for Infertility: efficacy study. A. Galhardo, 2013. Fertility and Sterility.

4 Domar AD, Rooney KL, Wiegand B, Orav EJ, Alper MM, Berger BM, Nikolovski J. Impact of a group mind/body intervention on pregnancy rates in IVF patients. Fertil Steril. 2011 Jun;95(7):2269-73.

5 Nayar P, Nayar KD, Ahuja R, Singh M, Kant G, Sharma N, Nayar k. Can yoga affect IVF outcomes? Poster Session. Fertil Steril. 2017; 108(3)

6 Clifton J, Parent J, Seehuus M, Worrall G, Forehand R, Domar A. An internet-based mind/body intervention to mitigate distress in women experiencing infertility: A randomized pilot trial. PLoS One. 2020 Mar 18;15(3)

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